elohim 的个人资料•°o.O.·´¯`·->A solas soy...照片日志列表更多 ![]() | 帮助 |
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10月1日 Irak mon amour...Os voy a transcribir la entrevista que realizó Isabel Pisano a un ex-marine Estadounidense que participó en la "reconstruccion" (me parto y me mondo) de Irak para la revista "Más allá". Hay que leerla, está claro que se trata de un único testimonio pero con mucho que perder y no tanto que ganar. Este señor es presidente de la organización: "veteranos de Irak contra la guerra".
Genocidio
-Según su relato estados unidos no pensaba llevar la democracia a Irak, que, además, no se lo había pedido: -Creo que lo que estamos haciendo en Irak es un genocidio. Lo de la democracia y la ayuda humanitaria es sólo una excusa de mierda. es tan sincera como cuando el ex-presidente Richard Nixon negaba ser un sinvergüenza. Creo que nuestro único objetivo en Irak es el petróleo y las ganacias. Y estamos dejando tanto uranio empobrecido en el campo de batalla que no tendremos que preocuparnos por futuros terroristas o incluso por futuros iraquíes, porque los estamos matando poco a poco. -Relata usted algo conmovedor: el niño diabético que se estaba muriendo por falta de insulina... -Si. Me correspodía ser oficial de día y tenía que hacer guardia en la puerta del hotel que habíamos requisado para no dormir al raso. Estábamos en la ciudad sagrada de Karbala. Tenía un dolor feroz en el estómago y llevaba tres horas allí cuando un irakí se acercó. Se mostraba amable y tenía un buen porte. "Mi hijo está enfermo y necesita medicinas", dijo. El pequeño era guapo y parecía débil. Llevaba una camiseta roja, un chándal y una gorra de beisbol y sonreía. El padre me mostró una caja de insulina. "¿Qué coñ o es eso? ¿Quimioterapia?, pregunté a uno de mis hombres. "No, es diabético-me aclaró el soldado-. Lo sé por mi madre, que también lo es". El niño repetía: "Estados unidos, bueno. Estados unidos, bueno". Su padre contó que le gustaba Jean-Claude van Damme. Llamé conn urgencia al oficial médico. Tenía que conseguir la insulina porque el pequeño no sobreviviría 24 h sin inyectársela. Un oficial de Marina de rostro severo que se presentó como cirujano de regimiento llegó en un Hummvee (un Hummer, vehículo militar todoterreno) con un médico. Después de echar una ojeada rápida al niño, me llevó aparte y dijo levantando las manos con gesto de impotencia: "escucha, este niño está casi muerto. No tenemos insulina". Me inquieté: "¿Qué? "¿No tenemos medicinas para que este niño pueda vivir?". El jefe médico me miró sorprendido. -¿Por qué se sorprendió usted? .¿Es que podíamos traer miles y miles de toneladas de conbustible a través del desierto, costear tres comidas al día para todo el personal en Irak y subministros médicos para todos los marines, pero no podíamos dar algo tan simple como insulina a un niño moribundo? -¿Qué sucedió al final? - El médico jefe dijo que el niño había estado en el campamento de tres compañías diferentes-Kilo,Lima e India- y que no podíamos hacer nada por él. El pequeño me miró. En un instante había comprendido lo que sucedía y de la esperanza y el júbilo pasó a la desesperación. No quería, no podía decirle que nosotros, los Estados Unidos de América, no podíamos hacer nada por él, que estaba muriendo por nuestra culpa, por nuestras bombas, sanciones y embargos. Pero tenía que hacerlo. Y lo hice. Pero aquellas parabras que pronuncié, los ojos llenos de lágrimas de aquel pequeño y la mirada de su padre me perseguirán mientras viva. La primera vez -Cuándo y dónde fue la primera vez que mató? -Fue tras la llegada a Bagdad, antes de cruzar el río Tigris por el puente Bagdad. Se acercó un hombre muy bienn vestido que quería que lo escotásemos para pasar y salir de la ciudad con su família. Quería pagarme por ello. Le dije que no podíamos pretegerle, que estábamos en guerra. Se fue muy enfadado y creo que eso nos trajo mala suerte. Pasamos la noche durmiendo al raso en la pista del aeropuerto de Bagdad, que habíamos requisado. Yo estaba muy cabreado porque no había podido dormir por el viento. Nos pusimos en marcha hasta la ciudad. Al cabo de un rato vimos cómo, delante de una zona residencial, venían hacia nosotros diez iraquíes bien aseados y con sus tradicionales túnicas blancas. Cuatro de ellos iban al frente con dos retratos, uno de Sadam y otro de un religioso. Me acerqué a un tanque Abrams de los marines con mi 9mm amarrada al pecho y mi M-16 sujeto a la espalda. "Están protestando, no llevan armas", me dijo el conductor del tanque. Entonces oí un disparo que pasó de derecha a izquierda sobre nuestras cabezas . Corrí desde mi hummvee hasta la carretera para averiguar qué pasaba. Mis muchachos ya habían comenzado a disparar. En tres segundos me quité el rifle de la espalda, puse en mi punto de mira el cuerpo de un manifestante, respiré hondo, cerré los ojos, abrí lentamente mi ojo derecho y disparé. Vi el disparo impactar en el cuerpo del hombre. Mis infantes de marina gritaban: "Venid aquí, capullos. ¿Queréis pelea?". Busqué enseguida otro blanco. Un manifestante iraquí estaba de rodillas en el suelo buscando por dónde escapar. Apunté a su cabeza, respiré hondo, solté el aire y disparé otra bala. Una cabeza: ¡bum! Otra más: ¡bum! Un cuerpo: ¡bum! Otra vez: ¡bum!. Seguí así hasta que me di cuenta de que ningún cuerpo se movía. No nos habían devuelto ningún disparo, mientras que yo había disparado doce veces -¿Y luego? - Sé que habíamos disparado a algunos por la espalda porque, mientras se arrastraban, sus túnicas blancas se habían vuelto rojas, Aún así, lograron escapar. Mis muchachos no paraban de dar saltos de alegría. "¡Volved marico nes!-gritaban-¡Esos hijos de pu ta no saben luchar!". Yo me sentía frutrado también. No quería dejar de disparar y pensaba una y otra vez: "Dios, tenemos que seguir". Era como comerse una cucharada de Ben and Jerry: necesitaba más. Decidimos hacer un reconocimiento. Nadie preguntó por qué había comenzado el tiroteo. Algo iba mal. Estaba inquieto y quería asegurarme de que habíamos matado de forma justificada y según las normas de combate de la convención de Ginebra. Masacres salvajes - ¿Y lo habían hecho? ¿Habían matado de forma justificada? - Yo iba en la parte trasera del humvee. Recurrímos unos 200 metros. Cuando doblamos las esquina vi cuatro cadáveres amontonados sobre un charco de sangre, como si les hubiesen teñido la ropa de rojo. Las pancartas que decían "Volved a casa" y "bush malo" también estaban cubiertas de sangre. Intenté olvidarme de sus caras y busqué armas que supuestamente llevaban, pero no había ninguna. El relato posterior de Jimmy Massey, lleno de detalles, revela que su grupo pasó día y noche matando civiles, incluidas mujeres con niños pequeños, lo que probocó la airada reacción de un francotirador; que les reprochó: "¿Qué os pasa? Estáis comportandoos como put os cowboys durante todo el día". Pero ellos continuaron cometiendo las peores fechorías incluso contra dos cachorros de perro que se acercaron a ellos. Después de torturarlos de manera salvaje, los marines bebieron su sangre. -¿Cuándo comenzó a disociarse de estos métodos propios de asesinos? ¿Cuándo comprendió que sus superiores le habían engañado? - Casi de inmediato. Cuando entramos en Irak por la frontera de Kuwait y nos dirigimos a Ar Rumaillah, cerca de Basora, al Oeste... - Los yacimientos de petróleo más ricos del mundo. - ¡Exacto! Íbamos a derrocar a Sadam y a llevar la democracia a Irak y nos habían convertido en guardias jurado de las empresas petrolíferas. Y otro hecho me desconcertó: la aviación había bombardeado Irak con bombas de fragmentación... -Prohibidas por la convención de Ginebra -Por supuesto. Las bombas quedaban en el terreno para causar el mayor daño posible a los iraquíes. Cuando el primer sargentode nuestro convoy, Eric Alva, entró en Safwan-una ciudad turística famosa por sus tesoros arqueológicos y por sus bellísimos mosaicos, de los que ya no queda nada- ignoraba que su suelo estaba sembrado de bombas de fragmentación. Éramos los encargados de avanzar para que a los demás no les sucediese nada. Alva pisó una bomba y se elevó varios metros por el aire mientras gritaba. Una de sus piernas había desaparecido. El comentario de mi superior fue: "Bueno, por lo menos volverá a casa". Y se encogió de hombros agregando: "que tus hombres miren por donde pisan, sobretodo de noche". Los efectos del miedo
- Los abusos, los crímenes que, según Massey, cometieron las tropas estadounidenses con los iraquíes son incontables. Aún hoy sueña con ellos.
-En el sueño estoy seguro de haber matado a una persona y me siento increíblemente bien. ¡Dios que descarga de adrenalina!
La sensación de miedo era un acicate para mi. Me dominaba. Era mejor que cualquier marihuana que haya fumado jamás, como si todas las personas que he odiado en mi vida y toda la rabia reprimida contra ellas se hubiera concentrado en esa persona. Sentía como si me estuviera alimentando de vida, como si fuera un caníbal. Me sentía verdaderamente poderoso. Llegué al nirvana, que era una especie de espacio blanco y brillante. Pero después pasé del nirvana a unas aguas oscuras y turbias: nadaba en una piscina de fango y la única manera de recuperar aquel sentimiento era matar de nuevo. Fué entonces cuando me desperté sudado.
El libro que ha escrito Jimmy Massey y Natasha Saulnier se titula "Cowboys del infierno" y está editado en Español por Ed. Timeli. 评论 (9)
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